
¿Sabías que Israel agrede sexualmente y viola a rehenes palestinos?
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En medio de la actual campaña israelí de limpieza étnica y genocidio contra el pueblo palestino, han surgido informes sobre una práctica brutal y sistemática: la agresión sexual y la violación de detenidos palestinos. Estos actos de violencia no son incidentes aislados, sino que forman parte de un sistema más amplio e institucionalizado de abusos contra hombres y mujeres palestinos bajo custodia israelí. Los testimonios y pruebas aportados por organizaciones de derechos humanos, como Addameer y Middle East Monitor, y los informes publicados por los principales medios de comunicación, muestran una imagen desgarradora de lo que sufren los detenidos palestinos a manos de sus captores israelíes.
Abusos sexuales sistemáticos en las cárceles israelíes
Numerosos relatos de detenidos recluidos en centros como Sde Teiman, la prisión de Ofer y otros centros de detención israelíes revelan que la violencia sexual se utiliza como forma deliberada de tortura. Detenidos palestinos han relatado haber sido objeto de violación, sodomía con objetos extraños y otras formas de agresión sexual por parte de soldados israelíes. Un detenido describió cómo fue golpeado, desnudado y violado con un objeto extraño por soldados israelíes mientras tenía los ojos vendados y las manos esposadas. El dolor y la humillación que le infligieron fueron tan graves que sangró durante dos meses y no podía sentarse sin un dolor atroz.
Estos métodos brutales no están reservados a unas pocas víctimas; forman parte de un sistema generalizado de tortura infligida a los palestinos, a menudo con el fin de extraer confesiones o simplemente como medio de deshumanización. La Fundación Addameer, que ha documentado muchos casos de este tipo, subraya que estos actos de violencia sexual son violaciones flagrantes del derecho internacional, incluidos los Convenios de Ginebra, y constituyen crímenes de guerra.
El caso de Sde Teiman: La muerte por violación de una detenida
Los horrores de la detención israelí quedaron inquietantemente claros en julio de 2024, cuando se filtró un vídeo que mostraba la violación en grupo de una detenida palestina por soldados israelíes en el centro de detención de Sde Teiman, en el desierto del Neguev. Este vídeo, que ha sido verificado por múltiples fuentes, muestra a soldados israelíes sacando a un detenido con los ojos vendados y esposado de un grupo de más de 30 personas, arrastrándolo a una esquina y procediendo a violarlo. Los soldados intentan ocultar sus acciones de las cámaras de vigilancia del centro utilizando escudos, pero las imágenes captan claramente su crimen.
La víctima, que sufrió graves lesiones, incluida la rotura de un intestino, fue trasladada a un hospital en estado crítico. Finalmente murió a consecuencia de las heridas. Este caso, aunque horrible, es sólo uno entre muchos. Los presos palestinos, sobre todo los recluidos en centros de detención temporal como Sde Teiman, sufren torturas y abusos sexuales con regularidad, que a menudo les causan daños físicos y psicológicos a largo plazo.
“Todo es legítimo”: Líderes israelíes defienden la violación como práctica militar
Quizá lo más chocante de estas revelaciones sea la respuesta de la sociedad israelí y de sus dirigentes. Cuando se hizo pública la violación en grupo en Sde Teiman, los políticos de extrema derecha y muchos miembros de la opinión pública israelí se unieron no para apoyar a la víctima, sino para defender a los soldados responsables. Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas israelí de extrema derecha, exigió que se procesara a quienes filtraron el vídeo, mientras que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, defendió abiertamente a los soldados acusados, calificándolos de “héroes” y tachando su detención de “vergonzosa”.
Tales declaraciones reflejan la arraigada cultura de impunidad en el seno del estamento militar y político israelí. El uso sistemático de la violencia sexual no se considera un delito, sino una herramienta legítima en la campaña más amplia para someter y controlar a la población palestina. Un político israelí, Hanoch Milwidsky, lo dejó claro cuando se le preguntó por la violación de detenidos, afirmando que “todo es legítimo” si se hace en nombre de la seguridad israelí, incluso cuando eso incluye introducir un palo en el recto de un detenido.
La violencia sexual como herramienta de genocidio
La violación y la agresión sexual en los conflictos son herramientas de genocidio bien documentadas. En el genocidio en curso de Israel contra los palestinos, la violencia sexual se utiliza no sólo para humillar y torturar a individuos, sino también para aterrorizar a comunidades enteras. El trauma psicológico infligido a las víctimas de violación es profundo, y el estigma que rodea a la violencia sexual en la sociedad palestina aísla aún más a las víctimas, dejándolas sufrir en silencio.
El uso sistemático de la violencia sexual en los centros de detención israelíes sirve como una forma de castigo colectivo, con el objetivo de degradar y deshumanizar a los palestinos mientras se afirma el dominio israelí. Estos actos de violencia no son aberraciones; son coherentes con la estrategia israelí más amplia de limpieza étnica, que pretende borrar al pueblo palestino por todos los medios necesarios.
Llamamientos a la rendición de cuentas internacional
Las organizaciones internacionales de derechos humanos, incluidas las Naciones Unidas, han pedido reiteradamente que se investigue el uso de la tortura y la violencia sexual contra los detenidos palestinos por parte de Israel. El Departamento de Estado de Estados Unidos y la Unión Europea han calificado estas denuncias de “horribles” y han exigido investigaciones rápidas, pero los dirigentes militares y políticos de Israel han fracasado sistemáticamente a la hora de exigir responsabilidades a los autores.
La organización israelí de derechos humanos B’Tselem ha informado de que el uso de la tortura por parte de Israel, incluida la violencia sexual, ha aumentado desde el comienzo del nuevo genocidio de Israel contra Gaza en octubre de 2023. A pesar de las abrumadoras pruebas de abusos sistemáticos, incluidos testimonios de primera mano y casos documentados de tortura y violación, las autoridades israelíes siguen negando haber cometido delito alguno. En lugar de ello, se han centrado en proteger a los soldados responsables, muchos de los cuales siguen sirviendo en el ejército israelí sin afrontar consecuencias por sus crímenes.
Hechos clave:
- Las fuerzas israelíes utilizan sistemáticamente la violencia sexual, incluidas la violación y la sodomía, contra detenidos palestinos en centros de detención como Sde Teiman y la prisión de Ofer.
- Un vídeo filtrado de julio de 2024 mostraba a soldados israelíes violando en grupo a un detenido palestino, que posteriormente murió a causa de las heridas.
- Políticos y dirigentes militares israelíes han defendido el uso de la violación y la tortura como prácticas “legítimas” en el contexto de la seguridad israelí.
- Organizaciones internacionales, como la ONU y grupos de derechos humanos, han condenado estos actos como violaciones del derecho internacional y han pedido que se investiguen, pero Israel ha ignorado en gran medida estas demandas.
Conclusión: Un crimen contra la humanidad
Las agresiones sexuales y violaciones de detenidos palestinos por parte de las fuerzas israelíes constituyen una clara y atroz violación del derecho internacional. Estos actos de violencia, utilizados sistemáticamente como instrumentos de tortura, sirven para impulsar la campaña genocida de Israel contra el pueblo palestino. La comunidad internacional debe tomar medidas inmediatas y decisivas para que Israel rinda cuentas por estos crímenes, ya que el silencio continuado sólo envalentona a quienes cometen tales atrocidades.
El pueblo palestino merece justicia, y el mundo tiene la obligación moral y legal de actuar. Sin rendición de cuentas, continuará el ciclo de violencia y abusos, y persistirá el sufrimiento del pueblo palestino. No se trata sólo de una violación de los derechos humanos, sino de un crimen contra la humanidad que la comunidad internacional debe afrontar y condenar.